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Droguería, perfumería e higiene2019-05-17T09:42:36+00:00

En este apartado dedicado al DPH (Droguería, Perfumería e Higiene), te mantendremos al día de noticias, ideas, consejos, o legislaciones, todos relacionados con esta gama de productos indispensables para la limpieza del establecimiento, el lavado de la ropa de los hoteles, o el cuidado personal de los clientes de los pequeños comercios. Muy necesario… ¿No te parece?

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Con el aumento de las temperaturas las plagas de insectos aumentan, y es que aunque muchos de éstos son de naturaleza fuerte y duran todo el año, otros proliferan más rápido, en determinados momentos estacionales, con la aparición del calor. Por este motivo, es necesario conocer bien sus características y así poder prevenir una plaga, tan poco deseada, como alguna de estas que te enumeramos en el calendario adjunto:

Consejos para su localización y erradicación

“Aunque en este artículo te facilitamos algunos #tips para prevenir las plagas, te recomendamos que para acabar con este tipo de insectos acudas a un servicio profesional”.

  • Cucarachas: Anidan en cocinas, garajes y aseos buscando el calor, la humedad, restos de comida y desagües. Cómo evitarlas: es necesario ser escrupuloso con la acumulación de grasa y suciedad en las cocinas, y sellar bien los posibles accesos, ya que comen de todo. 
  • Hormigas: provienen del jardín o de plantas de interior. Cómo evitarlas: hay que tener control con el mantenimiento de macetas, sellar grietas en la cocina y retirar los restos de comida, principalmente del azúcar.
  • Moscas: propias de los basureros, del abono de los jardines y de espacios donde se trabaje con animales (como las granjas). Cómo evitarlas: es necesario retirar regularmente los restos y residuos de basura, utilizar mosquiteras y sistemas de cebos en el exterior.
  • Mosquitos: desovan en los depósitos de agua y los adultos frecuentan los macizos florales y setos. Cómo evitarlos: es necesario controlar los drenajes y colocar mallas de ventilación en las fosas sépticas. 
  • Avispas: anidan bajo las tejas, en muros, setos y estructuras huecas cercanos a reservas de agua. Cómo evitarlas: localizando los principales avisperos y cerrando oquedades.
  • Pulgas: actúan sobre seres humanos y mascotas. Necesitan una humedad de más del 33 por ciento y permanecen en moquetas y alfombras. Cómo evitarlas: incidir en el desparasitado de animales de compañía y controlar los especímenes vagabundos.
  • Ácaros: se multiplican por exceso de polvo y tierra en el ambiente. Cómo evitarlos: se recomienda el uso de aspiradora en lugar de barrer.
  • Garrapatas: se reproducen en los terrenos abiertos con abundancia de maleza y se cobijan en las mascotas. Cómo evitarlas: incidir en el desparasitado de animales de compañía y controlar los especímenes vagabundos.
  • Arañas: se alimentan de otros insectos. Cómo evitarlas: extremando la limpieza y eliminando telarañas.
  • Escarabajos y palomillas: les atrae el arroz, las pastas, las galletas y los frutos secos. Cómo evitarlas: repasar el stock de la despensa y deshacerse de los productos caducados o en mal estado.
  • Chinches de cama: favorecidos por el turismo y el tráfico de personas y mercancías, se multiplican cuando las temperaturas son estables. Cómo evitarlas: se deben revisar los equipajes y repasar el entorno de la cama en busca de manchas y/o restos de sangre.
  •  Termitas: atacan la madera afectada por la humedad. Cómo evitarlas: proteger estos materiales de los daños externos, con barnices específicos y filtros solares.
Fuente: proveedor oficial.

Los espacios del sector de hostelería deben ser muy estrictos en su limpieza y en la desinfección de sus instalaciones y equipos de cocina, así como de las herramientas y/o utensilios empleados. Es necesario prevenir y evitar la posible contaminación de microbios, para que no se altere la comida, ni pueda producir enfermedades ni intoxicaciones, como el botulismo o la salmonelosis. Aquí te dejamos 10 tips fáciles de aplicar, para que tu restaurante esté siempre en perfecto estado de revista:

  1. Al limpiar tu local, no debes olvidarte de ningún lugar: sala, cocina, despensa, aseos, zona de barra… Mantener estos espacios acondicionados con las normas de higiene convenientes, evitará la aparición de plagas.
  2. Cuando utilices productos químicos para limpiar, recoge bien el exceso de producto, ya que, si quedan restos, pueden llegar a ser inflamables (sobre todo en la encimera, o en las mesas y tablas que uses para cortar/manipular alimentos).
  3. Es cierto que no se limpia igual cuando sirves un refresco en la barra, que cuando hay que cerrar el local hasta el día siguiente. Pero es necesario que, por pequeño que sea el servicio, siempre, siempre, se limpie el desorden o suciedad que pueda haberse ocasionado.
  4. Los aseos son clave en este mantenimiento y control de higiene. Ya que tener estos espacios acondicionados puede evitar malos olores e inconvenientes. Es muy importante poder limpiarlos varias veces al día, para que los que acudan a la cena, no se encuentren con los desperfectos de la comida. Sanitarios, cristales o espejos, y suelos, deben estar impecables.
  5. La vajilla es uno de los elementos que más hay que cuidar. Platos con restos adheridos (aun estando limpios), o rotos, puede ser motivo de reprobación por parte de los comensales, que verán este tipo de detalles como dejadez y falta de higiene. Mantén tu vajilla en buen estado y lávala según se haya utilizado. Agilizará mucho el ritmo de limpieza de tu restaurante.
  6. Para los vasos o copas, puedes utilizar lavavasos de barra, que desinfectan a altas temperaturas con vapor, superando los 80º.
  7. Cuando utilices la plancha de tu restaurante, sobre la que manipulas numerosos alimentos, evita que entren en contacto unos con otros, ya que pueden alterar sus propiedades, así como modificar su olor, sabor, e incluso textura (contaminación cruzada). Es importante eliminar los restos de comida a lo largo de su utilización y, al finalizar, desinfectar la plancha sólo con productos de limpieza industrial especializados, adecuados para este uso, para evitar posibles contaminaciones por quimicos.
  8. Como mínimo, 1 vez al día, después de cada servicio, se debe limpiar el local y la cocina a fondo (sobre todo donde manipulas alimentos), con productos bactericidas.
  9. Los suelos, tanto de la terraza como de la sala, se barrerán después de cada servicio, como mínimo. Y, con el cierre, se fregarán con lejía.
  10. Si dispones de terraza, debe quedar recogida, con los muebles y sillas bien apilados. Y, en el interior, debe estar todo en su sitio, la despensa o almacén ordenado, y todos los utensilios que utilices colocados.
Redacción propia Max Descuento

El uso de productos de limpieza a diario, en los restaurantes y/o locales de carácter profesional, es necesario, y más cuando el flujo de personas a esos locales es constante y multitudinario. Pero muchas veces, la información sobre los productos químicos que tenemos en nuestras manos es muy escasa, obviando el peligro que puede existir con su uso, o lo que puede provocar la mezcla con otros desinfectantes, de uso común y económico, muy utilizados por responsables de la hostelería (como por ejemplo la mezcla de lejía y amoniaco).

Por este motivo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado un aviso urgente donde deja latente la falta de información que existe en el etiquetado de muchos productos de limpieza. Ya que, aunque se está trabajando desde la Unión Europea en una normativa que regule la clasificación, etiquetado y envasado, es necesario incidir en algunos factores, que pueden afectar a la salud de los trabajadores.

Desde la OCU, han preparado una infografía en la que, queda reflejado el peligro de cada producto, junto con el significado de cada uno de los símbolos, ya que los profesionales que utilizan este tipo de productos, no son conscientes de que han cambiado los códigos de seguridad que aparecen en las etiquetas de los productos químicos.

En la infografía, que puede verse en la parte superior, se explica el significado de los pictogramas que pueden aparecer en productos como el amoníaco o la lejía. “Una exclamación, por ejemplo, significa ‘precaución’ y alerta de una toxicidad aguda y potencialmente irritante. Hay otros más graves, como el que indica si un producto es ‘muy nocivo’ o directamente los que pueden ser mortales en caso de contacto con la piel o bien si se inhala o ingiere”.

Es importante saber, tal y como trasladan desde la OCU, que existen otros riesgos, como los que afectan al Medio Ambiente, y que también deben ser recogidos en las etiquetas.

Redacción propia Max desvuento/ Fuente consultada OCU

Es una tendencia consolidada en los espacios de hostelería, reclamar una limpieza industrial de sus salas, sostenible y respetuosa con el Medio Ambiente. Este sector cada vez está más sensibilizado y concienciado con la necesidad de ser ecológico, cuidar el planeta y ser sostenible en sus procesos de fabricación.

Por este motivo, las compañías de limpieza se han tenido que adaptar a la demanda y se han esforzado por mejorar sus fórmulas y ofrecer una solución integral, no individual. Con lo que quieren realizar un servicio eficiente y rápido, al mejorar y ampliar sus capacidades de producción, creando almacenes logísticos, y sumando la adquisición de productos de gran formato.

La innovación se ha aplicado con criterio para facilitar la ejecución de cada trabajo. Con lo que ya es posible la monitorización remota de las actividades en las propias instalaciones, enfocado a una optimización de los costes para quienes contratan los servicios (en su mayoría, empresas provenientes del sector Horeca y de la Industria Alimentaria).

En este nuevo escenario es posible recibir información en tiempo real de los datos relacionados con el lavado automático de vajillas o de ropa, de manera que se pueda corregir el proceso en el mismo momento de la ejecución, y así reducir gastos en productos químicos, agua o energía. Es posible, también, la gestión eficiente del personal de limpieza, con el objetivo claro de optimizar el trabajo de sus clientes. En este sentido se documentan los resultados y se aportan recomendaciones y análisis, a través de un informe personalizado y fácil de aplicar.

En este gran avance, el cuidado del Medio Ambiente es clave y está en la base de cualquier desarrollo, por lo que algunas empresas están creando productos de limpieza con ingredientes 100% biodegradables. Algunos avanzados han creado, incluso, limpiadores elaborados con materia prima vegetal, pero que contienen las mismas propiedades limpiadoras que los convencionales.

También se emplean productos de alta eficacia y métodos de dosificación que evitan el contacto con el producto concentrado, garantizando la seguridad de los trabajadores, y se utilizan botellas pulverizadoras reutilizables, generando un 70% menos de residuos de envases.

Redacción propia Max Descuento

La pasta de celulosa o pulpa de celulosa es un material que proviene de la madera que se utiliza para la producción de papel. Este uso les confiere el nombre de maderas pulpables y generalmente son blandas: picea, pino, abeto, alerce, aunque también se utiliza eucalipto y abedul. La materia prima de la que está compuesta esta pasta es celulosa en un 95%, el  5% restante son trapos de lino o algodón que se reciclan. Cómo se realiza:

  1. Se descortezan los troncos, con máquinas llamadas descotezadoras o con agua.
  2. Las cortezas obtenidas se trituran mecánicamente (o con vapor), para luego humedecerla, generando pulpa termomecánica. Si se agregan sustancias químicas, se obtiene pulpa quimotermomecánica.

La pasta que se obtiene es celulosa destinada a crear papel que no requiere grandes procesos de resistencia, como es el papel de periódico. Esta pulpa contiene lignina que le da un color amarillento, con lo que es necesario que pase por un proceso de blanqueo.

En estos compuestos de papel, encontramos dos clases de componentes principales:

  • Fibras de celulosa
  • Fibras de lignina.

Las pulpas químicas se producen al mezclar esta madera triturada con los químicos en grandes contenedores llamados digestores. Entre el calor y los químicos, se disuelve la lignina que sirve de blanqueante, pero sin romper las fibras de madera. Los químicos utilizados en este proceso se reutilizan como combustible para las calderas de la propia industria. La pulpa de celulosa también puede producirse a partir de papel de desecho, de origen reciclado, y que mayoritariamente se utiliza para papel sanitario, periódico o embalaje.

El proceso de blanqueamiento

  •  Proceso MTP (papel termomecánico): se utilizan maderas blandas como las de pino y se emplea toda la madera, menos la corteza. El resultado es un papel pobre en propiedades y con baja calidad de reciclado. Muy utilizado para periódicos.

La madera  se descorteza  ⇒ se tritura ⇒ se blanquea con aire u oxígeno se filtra, seca y se procesa en los rodillos para obtener el papel

  • Proceso Kraft: da como resultado un papel de buena calidad a bajo costo, y se utilizan tanto maderas blandas como duras (pinos o ecualiptos). La pulpa que se obtiene es de gran resistencia debido a la calidad y longitud de sus fibras. En el primer proceso es oscura, muy utilizada para fabricar cartón.

La madera se descorteza y se astilla cocción en sosa caústica para separar la lignina.

La sosa caústica utilizada en este proceso, se obtiene mediante el método de caustificación, a partir de Soda Solvay (carbonato de Sodio), aunque también se puede obtener del proceso de electrolisis a partir de salmuera (Sal cómún + clorudo de sódico). Este segundo proceso produce cloro, elemento muy controvertido en el blanqueamiento de la pasta, ya que, para realizar esta electrolisis, pueden utilizarse dos tecnologías: Celdas de diafragma poroso o Celdas con cátodo de mercurio (esta última, altamente contaminante).

  • Proceso con cloro: se utiliza entre 30 y 80 kg de cloro para fabricar una tonelada de pasta kraft. Da el mejor tratamiento del papel, al disolver toda la lignina sin atacar la celulosa y el resultado son hojas blancas brillantes que mantienen su aspecto durante décadas.

Pulpa ⇒ enjuage con agua ⇒ pasta que se filtra y espesa quitando el agua unidad de blanqueo

Impacto medioambiental del proceso de la celulosa

  • En la elaboración de papel de celulosa a través de la electrolisis para el blanquamiento Kraft, se producen filtraciones de mercurio al Medio Ambiente a través de las aguas residuales (altamente contaminantes, ya que el mercurio es un metal pesado con alto grado de toxicidad).
  • En la etapa de cocción de la pasta para obtener la disolución de la lignina se utiliza sulfato de sodio y carbonato de calcio. Lo que, a 200ºC y alta presión, genera gases sulfihídricos, caracterizados por su mal olor. Estos gases liberados al ambiente son contaminantes atmosféricos, precursores de lluvia ácida, muy dañina para estructuras de edificios, maquinarias, vegetación, suelos y cursos de agua.
  • A otros niveles de concentración, estos gases también son dañinos para el ser humano, pudiendo causar cefaleas, nauseas, trastornos hepáticos.

Planes de acción para contrarrestar los efectos contaminantes

  1. Evitar que los gases sean vertidos al Medio Ambiente, se trata de incinerarlos para su oxidación, lo que disminuye la concentración de sulfuros.
  2. Mejoras en el proceso de blanqueamiento que permiten la eliminación total del uso del cloro elemental, al desarrollarse tecnologías libres de estas sustancias.
  3. En las plantas de procesamiento modernas se trabaja con ciclos cerrados, con lo que cualquier agua que sale es tratada biológicamente, para reducir el impacto a la mínima expresión: En los procesos de blanqueo se maximiza el uso del agua, como recurso más utilizado. El agua procede de fuentes naturales y se procesa para hacerla apta para el blanqueamiento, pero terminado el proceso, se la vuelve a acondicionar para poder devolverla al medio con el mínimo de impacto medio ambiental (ciclos).
  4. En el proceso kraft, el mayor efluente que se genera es conocido como licor negro, que contiene químicos mezclados con la lingina de los árboles. Esta pasta resultante, se quema  en las calderas de la planta, recuperando del fondo los productos químicos que se volverán a utilizar de nuevo (licor blanco).
  5. El papel producido de la celulosa puede ser reciclado de 4 hasta 7 veces, dependiendo del largo de las fibras utilizadas. Actualmente, este papel reciclado se mezcla con papel virgen, lo que asegura obtener la calidad adecuada.
Redacción propia Max Descuento

El origen de este producto, a pesar de ser tan importante en la evolución del ser humano, no se conoce con exactitud. Cuenta la leyenda que a orillas del río Tiber, al mezclarse la grasa de los animales sacrificados con las cenizas de los fuegos de los altares, surgió una pasta, que pronto descubrieron que se podía aplicar para limpiar las manos y las prendas de vestir (existen evidencias de estas mezclas desde la cultura babilonica, las más antiguas alrededor del 2.800 a.C., hasta la cultura celta).

En la Edad Media, los escritos de anatomía de Galeno (médico romano), ya daban pautas de usar el jabón como medio curativo, para la higiene personal y de la ropa.

En el S.XV, España e Italia, por su buena ubicación próxima a la costa, hicieron prosperar el jabón y, Francia empezó a introducir el jabón de Marsella, realizando mezclas con grasas vegetales, en vez de animales.

A finales de este siglo, proliferaban las epidemias de peste que se contagiaban rápidamente y sin control. Y se adquirió la creencia de que el baño era una actividad peligrosa para la peste negra, al considerar que el agua y los entornos húmedos la hacían más contagiosa. Por este motivo, la gente abandonó los baños, así como lavar las prendas y hogares, agravando aún más esta plaga.

En el Renacimiento solo de duchaban una o dos veces al año, lo que provoco que se desarrollarán mucho los perfumes para ocultar hedores.

En el S.XVIII se desarrollaron técnicas que ofrecían un jabón más puro, y surgió la conciencia en la gente de incluir la higiene como hábito.

En el S.XVII, diversos químicos siguieron ampliando conocimientos en la industria jabonera, profesionalizando la fabricación y expansión del jabón. Descubrieron y desarrollaron fórmulas  para obtener sosa a base de sal común, describiendo el proceso de saponificación. Los hallazgos del mismo Pasteur, demostraron que el aseo personal limitaba la expansión en enfermedades

A mediados del S.XIX se introdujo un gran avance, la lavadora mecánica.  En esta época, los descubrimientos científicos, sumado al desarrollo de la energía generalizada en las fábricas, le concedieron protagonismo al jabón, convirtiéndolo en una industria importante.

Su uso se extendió entre la población, lo que facilitó que dejase de ser un artículo de lujo, y comenzaron a desarrollarse jabones más agradables y suaves para el aseo personal, así como, a avanzar en la creación de detergentes para las primeras lavadoras.

En 1916, en Alemania, aparecieron los primeros detergentes, pero no fue hasta las II Guerra Mundial cuando empezaron a tener gran acogida. Esta época bélica produjo escasez en grasas vegetales y animales, con lo que se empezaron a sustituir estos ingredientes naturales por químicos, que resultaron más económicos y fáciles de manipular.

En 1950 los jabones comenzaron a ser sustituidos por detergente sintéticos: productos no jabonosos para lavar la ropa que eran sintetizados o mezclados químicamente. A partir del uso de esta variedad de materias primas, más baratas, se llegó a combinaciones muy eficaces en la eliminación de manchas, lo que derivó en la extensión del uso de los detergentes a los hogares.

A partir de esta mitad del S.XX se continuó desarrollando estos productos, y aparecieron los polvos para lavadoras automáticas, suavizantes para la ropa, detergentes blanqueadores, polvos con enzimas, quitamanchas, detergentes concentrados,…

Unido a esta evolución de productos, apareció la concienciación del impacto de estos químicos en el Medio Ambiente. Con lo que surgieron ideas y planes de acción en las  plantas de tratamiento, para contrarrestar y minimizar en lo posible el impacto dañino de estos compuestos, como el causado por los fosfatos (espuma que dificulta la dilución del oxígeno), la toxicidad en la agricultura por la polución de las aguas, la contaminación de la vida acuática o la eutrofización (acumulación de residuos que ayuda a la proliferación de las algas, lo que resta oxígeno al ecosistema marino). Esta corriente provocó la necesidad de trabajar con ingredientes biodegradables, que se eliminan con facilidad y pueden ser asimilados por algunas bacterias existentes en la naturaleza.

Redacción propia Max Descuento / Fuente consultada proveedor oficial